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Opinión & Crítica

¿Quién destruye la riqueza, los políticos o los multimillonarios?

Que la envidia motive el apoyo a la redistribución no debería sorprender a los lectores, porque los que no consiguen triunfar en el mercado suelen desarrollar desprecio por los ganadores

Who Are the Wealth Destroyers, Politicians or Billionaires?
Who Are the Wealth Destroyers, Politicians or Billionaires? | Illustration ADN America

Abril 5, 2023 12:21pm

Updated: Abril 21, 2023 12:13pm

Pensar que los multimillonarios son un fracaso político se ha generalizado en Estados Unidos. Políticos como Alexandria Ocasio-Cortez y Elizabeth Warren encabezan la demonización hacia los multimillonarios.

Los políticos de izquierdas y sus aliados piensan que los multimillonarios corroen la sociedad al acumular grandes fortunas, que amplifican la desigualdad. Por ello, muchos proponen la tributación como herramienta para promover la equidad mediante la redistribución de los recursos, aunque tales intenciones no siempre son virtuosas y podrían estar guiadas en realidad por la envidia.

Cuando las propuestas de impuestos a los multimillonarios se formulan en términos compasivos, es más probable que despierten simpatía. Normalmente, pensamos que las propuestas de aplicar impuestos a los multimillonarios están motivadas por nociones de justicia y equidad.

A la mayoría de la personas le horrorizan los actos de injusticia y falta de equidad, y la idea de que haya quienes ganen miles de millones mientras otros apenas luchan por sobrevivir puede parecer injusta.

Sin embargo, una investigación reciente descubrió que la envidia y el interés propio juegan un papel fundamental a la hora de explicar el apoyo de las personas a la redistribución. Según explican psicólogos evolucionistas en un artículo de 2017: "los motivos que guían las interacciones interpersonales evolucionaron y predicen claramente las actitudes sobre la redistribución, pero el gusto por la equidad formal o la equidad distributiva no lo hace". Pruebas más recientes también apuntan a la influencia de la envidia maliciosa en el apoyo inicial a la redistribución de la riqueza. 

Que la envidia motive el respaldo a la redistribución no debería sorprender a los lectores, porque quienes no consiguen triunfar en el mercado suelen desarrollar desprecio por los ganadores.

Los intelectuales, por ejemplo, consideran escandaloso que los artistas y las personalidades de influencia ganen más dinero a pesar de que los intelectuales tienen más formación y experiencia.

Al atacar a los que crean riqueza, los que no consiguen prosperar se elevan a sí mismos a expensas de la sociedad, porque sus propuestas de penalizar a los multimillonarios empeorarán la situación de la sociedad.

Las personas se hacen multimillonarias creando valor para la sociedad. Si los inventos y servicios que prestan los multimillonarios fueran inútiles, los multimillonarios no habrían acumulado riquezas. Hacerse multimillonario es una recompensa por generar un inmenso valor.

Además, la mayoría de los beneficios de las innovaciones tecnológicas se transmiten a los consumidores en lugar de ser apropiadas por los innovadores. Los multimillonarios son generadores netos de valor, ya que sus inversiones en la sociedad son mayores que sus recompensas.

Microsoft hizo multimillonario a Bill Gates, pero su impacto en el aumento de la productividad de las organizaciones de todo el mundo y en el estímulo de la actividad económica es mayor que la riqueza que ha obtenido Gates.

Las invenciones basadas en el mercado y alimentadas por la ambición de los multimillonarios han abaratado los precios para los consumidores y han acercado los artículos de lujo a las masas. A pesar de los beneficios de los multimillonarios, algunos argumentan que imponerles mayores impuestos proporcionaría al gobierno más recursos para financiar el bienestar de los pobres.

Esta suposición es errónea porque los multimillonarios, por término medio, son filántropos, y muchos firmaron un compromiso declarando que la mayor parte de su riqueza volvería a la caridad. Aparte de sus actividades filantrópicas, los multimillonarios se dedican a utilizar su riqueza para resolver algunos de los problemas más apremiantes del mundo.

Según un informe de UBS, un 95% de los multimillonarios encuestados creían que debían utilizar su riqueza o sus recursos para hacer frente a los retos mundiales, y más de dos tercios afirmaban que es su responsabilidad impulsar el cambio.

Los multimillonarios tienen mayor alcance que los gobiernos nacionales y están en condiciones de maximizar el bienestar de las personas en todo el mundo. Además, cuando los gobiernos financian el bienestar, utilizan dinero de los impuestos, pero los multimillonarios utilizan sus propios fondos. En el mejor de los casos, si las políticas gubernamentales fomentan el aumento del número de multimillonarios, la filantropía privada puede convertirse en una mayor fuente de financiación de la asistencia social.

Al depender menos del dinero de los impuestos, los contribuyentes dispondrán de más fondos que podrán destinar al ahorro y la inversión, aumentando así el stock de activos de capital para estimular futuras innovaciones.

Una sociedad con menos multimillonarios es menos dinámica y eficiente; los países que cultivan climas hostiles al espíritu empresarial imponiendo impuestos y costosas regulaciones sufren a largo plazo.

El giro a la izquierda de Suecia durante finales de los años 1970 y 1980 obstaculizó el espíritu empresarial hasta tal punto que entre las cien empresas de ese país con mayores ingresos en 2004, sólo dos eran empresas emprendedoras creadas después de 1970, frente a las veintiuna fundadas antes de 1913.

Evidentemente, el ataque al espíritu empresarial durante este periodo privó a Suecia de innovaciones potenciales que habrían hecho a la sociedad más dinámica y próspera. También se le impidió a la ciudadanía realizar inversiones rentables en el mercado de valores que podrían haber aprovechado si la política gubernamental hubiera permitido el éxito de las empresas emprendedoras.

Los trabajadores obtienen beneficios sustanciales de las actividades de los multimillonarios que generan valor, como expusieron los filósofos Jessica Flanigan y Christopher Freiman en un artículo en defensa de los multimillonarios:

En la medida en que los multimillonarios ganan su dinero invirtiendo en empresas productivas, tienen poderosos incentivos para producir bienes, servicios e infraestructuras públicas útiles, lo que beneficia a todos, incluidos los pobres (...) En su inmensa mayoría, las grandes empresas minoristas benefician a los consumidores de bajos ingresos a través de economías de gran escala, aunque también produzcan multimillonarios.

Sembrar el desprecio hacia los multimillonarios tendrá consecuencias peligrosas. Los multimillonarios son un indicio de progreso y prosperidad. Por lo tanto, los intentos de frustrar la aparición de nuevos multimillonarios disminuirán el nivel de vida y perjudicarán las perspectivas de las personas que los políticos de izquierdas dicen defender.


Autor: Lipton Matthews

Lipton Matthews es investigador, analista empresarial y colaborador de Merion West, The Federalist, American Thinker, Intellectual Takeout, mises.org e Imaginative Conservative. Visite su canal de YouTube, con numerosas entrevistas a diversos académicos, aquí. Puede ponerse en contacto con él en lo_matthews@yahoo.com o en Twitter (@matthewslipton).