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Derechos Humanos

Cuba, una isla prisión: las cifras que no se conocen

Cada año se habrían iniciado en Cuba más de 32 000 causas penales, con entre 35 000 y 40 000 acusados, de los cuales más del 90% son declarados culpables

Noviembre 16, 2022 3:49pm

Updated: Noviembre 21, 2022 3:46pm

Más de 90 000 personas están encarceladas en Cuba, según datos recopilados por la organización de derechos humanos Prisoners Defenders (PD).

En un informe de la ONG y Civil Rights Defenders que se basa en diferentes fuentes y testimonios de agentes del Ministerio del Interior cubano, se señala que en la isla existirían actualmente unos 90 300 presos y 37 500 personas en “otras situaciones de control judicial y policial”, lo que suma un total de 127 800 “entre convictos y condenados”.

En 2012 el Gobierno cubano declaró por única vez, a través del periódico Granma del Partido Comunista, que existían en el país 57 337 reclusos. Según esta cifra, que maneja el más reciente informe del Institute for Crime & Justice Policy Research, de la Universidad de Londres, Cuba es el quinto país entre los que tienen mayor tasa de población penal del mundo.

Sin embargo, Prisoners Defenders advierte que “sería en realidad el primer país con más personas privadas de libertad del mundo, si el ranking del Institute for Crime and Justice Policy Research, en vez de contemplar un dato falso suministrado por Granma de forma informal, tuviera en cuenta el dato real”, que estaría por encima de las cifras de Estados Unidos, Ruanda, Turkmenistán y El Salvador.

Sébastien Touze, vicepresidente del Comité contra la Tortura de las Naciones Unidas, aseguró en mayo de este año: “Cuba tendría la población carcelaria más alta del mundo. Estas cifras ya las hemos verificados, hay 797 detenidos por cada 100 mil habitantes, lo cual significa un 7,94 por ciento de la población que se encuentra en la cárcel. Además, de esas 90 300 personas encarceladas, 38 mil no tendrían antecedentes penales y por ello se encuentran ante una primera condena de pena privativa de la libertad”.

Cada año se habrían iniciado en Cuba más de 32 000 causas penales, con entre 35 000 y 40 000 acusados, de los cuales más del 90% son declarados culpables, según advierte Prisoners Defenders.

En otro registro de la organización también se denuncia que en cárceles cubanas hay más de mil prisioneros políticos y de conciencia sufriendo condenas judiciales, “sin supervisión judicial alguna, en violación de la ley internacional y el debido proceso”.

Raúl Castro y su sucesor, el presidente Miguel Díaz-Canel, han negado la existencia en el país de presos políticos. En 2016 en conferencia de prensa junto al entonces mandatario estadounidense Barack Obama, Castro respondió al ser emplazado sobre el tema: “Dame la lista ahora mismo de los presos políticos para soltarlos. Menciónala ahora (…) Si hay, antes de que llegue la noche van a estar sueltos”, dijo, visiblemente irritado.

La pantomima continuó en julio de 2021, cuando durante un encuentro en La Habana con integrantes de la Caravana de Pastores, Díaz-Canel negó la existencia de prisioneros políticos.

Prisoners Defenders también llama la atención sobre los llamados "antisociales", presos que no han cometido delito pero que se les declara en estado de peligrosidad -con posibilidad de cometerlo- según se les observa un “comportamiento contrario a la moral socialista”.

De acuerdo con PD, hay 8400 presos "antisociales" en Cuba.

A pesar de estos datos, es poco lo que se conoce de las cárceles cubanas. Debido a la falta de acceso a información oficial no ha sido posible localizar geográficamente todas las cárceles y los datos completos de personas en prisión.

“La negativa del Gobierno cubano a permitir el acceso de organizaciones de derechos humanos y humanitarias a sus prisiones demuestra la falta de una mínima transparencia (…) y demuestra una profunda falta de preocupación por el bienestar de dichos presos”, señaló Human Rights Watch.

En “Revolución”: más cárceles

A finales de 1958 en Cuba había unas 10 cárceles para una población de unos 6 millones de habitantes, según datos del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH).

Sesenta y tres años después el número de prisiones en la isla sería de casi 30 veces más. El OCDH ha enlistado 293 centros penitenciarios para una población de alrededor de 11 millones de personas. Los habitantes se han multiplicado casi por dos, las cárceles por 20.

A lo largo de todo el país los penales están divididos según su régimen de severidad, menor y mayor rigor o correccionales.

Con la llegada al poder a partir de 1959, Fidel Castro repitió que los cuarteles de los años de Fulgencio Batista se convertirían en escuelas. Sin embargo, según datos del OCDH, al menos 23 centros educativos construidos por el Estado pasaron a ser cárceles tras la Revolución.

El gobierno cubano por cada universidad en la que ha invertido mantiene casi cinco prisiones, advierte el Observatorio.

Actualmente en la isla habría cinco cárceles más que México, el segundo país más grande de la región; y si se comparan las cifras de Cuba con Bélgica –que también tiene una población de alrededor de 11 millones–, solo hay 35 prisiones en la nación europea: 258 menos.

Confinamiento, abusos y pésimas condiciones en cárceles cubanas

La organización Human Rights Watch (HRW) ha denunciado que “el Gobierno cubano confina a su considerable población carcelaria en condiciones por debajo de la norma e insalubres”.

La ONG de defensa de los derechos humanos advirtió que en las prisiones cubanas se incumplen “las directrices autorizadas sobre el tratamiento de reclusos contempladas en el derecho y los tratados internacionales”, aunque “a pesar de los graves problemas, el Gobierno cubano ha afirmado su pleno cumplimiento de las Reglas Mínimas”.

Por su parte, Touze expuso en el Comité contra la Tortura de las Naciones Unidas: “Un detenido en una cárcel de La Habana declaró que en una celda de 2,5 metros cuadradas acoge cuatro personas, sin ventanas ni indicación del tiempo, Además, hay otros que describen la prisión de Mayabeque como cuatro edificios de cemento armado, sin pisos, en este edificio hay 90 prisioneros y hay tres duchas con tres retretes para 90 personas”.

HRW también ha denunciado la deficiente alimentación en las cárceles de la isla, los problemas de salud de los detenidos, la restricción de las visitas familiares y religiosas, el aislamiento indebido de prisiones, abusos policiales y abusos sexuales.

La organización también mostró preocupación sobre las estadísticas de la composición racial de la población carcelaria en Cuba. Un estudio del tema señaló que a finales de los ochenta "el número de negros y mulatos en las prisiones era excesivo con respecto a su porcentaje en la población", declaró en un informe HRW. 

En agosto de 1998, el Gobierno comunicó al Comité de la ONU sobre la Eliminación de la Discriminación Racial que iba a empezar a recopilar datos con el fin de someter esta información al órgano del tratado en el futuro. Sin embargo, no han sido reveladas las cifras actuales.

El gobierno de Miguel Díaz-Canel ha mantenido la prohibición del acceso periódico a sus prisiones a observadores de derechos humanos y del derecho humanitario nacionales e internacionales.

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que visita a presos recluidos por delitos políticos o contra la seguridad del Estado en todo el mundo, visitó por última vez las cárceles cubanas en 1988 y 1989.

Esta semana, Wilber Aguilar Bravo, padre de un joven sentenciado a 12 años de cárcel por las protestas de julio de 2021 en la isla, denunció que los funcionarios de prisiones maltratan a los detenidos con total impunidad.

Según Aguilar, un oficial de prisiones roció con spray pimienta en los ojos a su hijo, un joven de 21 años al ser detenido y que padece de discapacidad intelectual. Además, el carcelero lo empujó desde lo alto de unas escaleras, aseguró el padre.

En el Índice de Libertad "Freedom in the World" que anualmente publica la organización Freedom House, también se denuncia que los detenidos en las protestas del 11J “han sufrido torturas y tratos degradantes mientras estuvieron bajo custodia y sufrieron violaciones del debido proceso durante los juicios posteriores".

En cárceles cubanas también han muerto en huelga de hambre más de 14 prisioneros políticos, según un registro de Archivo Cuba que no incluye los últimos dos años.

Tras dieciocho meses de cárcel por dirigir el ataque al Cuartel Moncada de Santiago de Cuba en 1953, Fidel Castro y otros compañeros implicados en el hecho, fueron indultados por el gobernante Fulgencio Batista.

En cambio, desde que Castro tomó el poder en la isla, “el trato a los presos políticos ha sido deplorable: trabajo forzado, torturas, palizas, malnutrición, falta de atención médica y asesinatos a manos de los guardias”. Según el Archivo, “muchos han recurrido a huelgas de hambre de protesta y al menos catorce han pagado con sus vidas. Las condiciones de prisión de los presos comunes también son terribles y muchos también han recurrido a huelgas de hambre, once casos se han podido documentar a la fecha”, concluyó en el citado informe.