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Política

Chilenos podrían rechazar nueva Constitución de la izquierda radical

"Empiezo a perder la confianza en que algo bueno vaya a salir de esto", indicó un antiguo partidario

Statue of socialist President Salvador Allende in front of Chile's presidential palace
Estatua del presidente socialista Salvador Allende frente al palacio presidencial de Chile | Shutterstock

Abril 6, 2022 2:38pm

Updated: Abril 6, 2022 5:56pm

Aunque el 78% de los chilenos votó a favor de la redacción de una nueva Constitución en un referéndum celebrado en mayo del año pasado, hay indicios que sugieren que el apoyo a la nueva carta magna de izquierda del país está flaqueando.

Según datos de una nueva encuesta de Cadem, los votantes que piensan aprobar la nueva Constitución han bajado del 56% al 40% desde que iniciaron los sondeos a finales de enero, con una caída de 10 puntos desde finales de marzo.

A medida que más votantes se inclinan a rechazar el proyecto constitucional de la izquierda radical -el cual incluye enmiendas que eliminarían el Senado y el sistema privado de pensiones del país-, algunos expertos confían cada vez más en que el próximo proyecto de la Convención constitucional fracasará en una votación nacional por el "sí" prevista para septiembre de este año.

Los llamados a redactar una nueva Constitución llegaron por primera vez a la esfera pública chilena en octubre de 2019, después de que las protestas masivas sacudieran las ciudades de la nación andina.

Después de que la izquierda se organizara y pidiera al gobierno que eliminara todos los vestigios del modelo económico y político de Augusto Pinochet, en noviembre de 2019 se llegó a un acuerdo entre varios partidos políticos para iniciar el proceso de redacción de una nueva Constitución.

Pero en una entrevista con ADN América, el escritor, abogado y politólogo chileno Axel Kaiser explicó que las afirmaciones de la izquierda de que la carta magna de Chile es la misma que la Constitución de Pinochet de 1980 es una mentira descarada, y agregó que ha habido varios referendos en los años transcurridos desde que Chile volvió a la democracia.

"Lo que queda de la Constitución fue firmado por el expresidente Ricardo Lagos y es uno de los textos más revisados en la historia de las constituciones chilenas. Sólo un tercio del texto proviene de la Constitución (de Pinochet) de 1980 y 54 reformas fueron aprobadas en plebiscitos en 1989 y posteriormente bajo el gobierno de Ricardo Lagos", aseguró Kaiser.

Además, el experto advirtió que una revisión de la Constitución pondría inevitablemente a Chile en el camino de convertirse en "otro país latinoamericano mediocre".

Merece la pena tener en cuenta el análisis de Kaiser al hablar del actual debate constitucional. Actualmente, la asamblea está dominada por independientes e izquierdistas radicales cuyas propuestas han incluido el derecho al aborto, el autogobierno indígena y la eliminación del sistema privado de pensiones de Chile. Aunque muchas de estas propuestas han sido celebradas por la izquierda, tanto los conservadores como los moderados se han convertido, en los últimos meses, en críticos de la revisión del sistema de libre mercado por parte de la izquierda.

"La gente pedía cambios en las pensiones, en los costos del transporte público, en el derecho a la salud, pero lo que estamos viendo es una convención que se ha alejado de las expectativas de la gente", recordó Francisco Zambrano, abogado constitucionalista de Santiago.

La prueba del creciente desagrado de la población chilena por los cambios propuestos es cada vez más evidente y la mayoría de las propuestas ya han fracasado estrepitosamente. Sólo en marzo, 96 de las 93 propuestas presentadas por la comisión encargada de diseñar el nuevo marco político de Chile fueron rechazadas.

"Los desacuerdos están relacionados con las diferentes soluciones o formas que vemos para salir de una crisis institucional", aseveró Bárbara Sepúlveda, una abogada del Partido Comunista de Chile que participa en la nueva redacción.

Sobre la inesperada victoria de Gabriel Boric contra el conservador José Antonio Kast, Kaiser mencionó: "Llegué a la conclusión de que estábamos a punto de recibir a un gobierno que quería destruir absolutamente el sistema económico de Chile".

Aunque Kaiser afirmó que muchas de las reformas de izquierda de Chile comenzaron bajo el gobierno de Michelle Bachelet, advirtió que la Convención Constitucional de Boric podría destruir lo que queda del modelo de libre mercado del país y acabar con el Estado de derecho chileno, que tiene 200 años.

Además, Kaiser advirtió que los inusuales cambios en el proceso de la convención han permitido a los representantes radicales proponer enmiendas que, en esencia, "crearían un sistema legal paralelo" y "destruirían la independencia judicial", un movimiento que, según Kaiser, es "típico de todos los movimientos totalitarios" y que podría ayudar a los grupos indígenas terroristas del sur a "crear un estado paralelo en el que las actividades criminales y relacionadas con la droga puedan ocurrir sin la intervención del Estado chileno".

En declaraciones a Reuters, Javier Alonso, un trabajador de telecomunicaciones chileno que se ofreció como observador electoral para el bando aprista en el referéndum, dijo que no estaba seguro de si seguiría votando por la nueva Constitución. "Empiezo a perder la confianza en que algo bueno vaya a salir de esto", compartió.