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Opinión & Crítica

Javier Milei: el presidenciable libertario argentino que es aclamado por estrellas de la NBA y políticos estadounidenses

Desde que Milei ganó las PASO en Argentina, hecho que lo ubica como el favorito para ganar la presidencia en su país, cientos de activistas, políticos, deportistas y personas influyentes en el mundo han compartido sus videos

Opinión
Javier Milei, candidato a presidente en Argentina | Shutterstock

Agosto 28, 2023 1:20pm

Updated: Agosto 28, 2023 2:10pm

“Wow, ¿podemos incluirlo en los debates presidenciales del Partido Republicano? Por favor”, escribió el senador republicano Ted Cruz tras viralizarse uno de los muchos videos que tiene Javier Milei destrozando los postulados del socialismo y que han sido subtitulados en inglés.

El excampeón de la NBA de origen australiano Andrew Bogut también se hizo eco de otro video del candidato presidencial argentino traducido al inglés donde despotricaba contra la izquierda y escribió en “X”: “Podemos por favor, por favor, tener un candidato así en Australia…” 

Desde que Milei ganó las PASO en Argentina, hecho que lo ubica como el favorito para ganar la presidencia en su país, cientos de activistas, políticos, deportistas y personas influyentes en el mundo han compartido sus videos, han respaldado sus ideas y se han entusiasmado con tener, por primera vez en la historia, un candidato abiertamente libertario que se proyecta para ganar unas elecciones presidenciales en el mundo.

No se trata de un esfuerzo menor, todo lo contrario, si se toma en cuenta que el país donde está ocurriendo este fenómeno se encuentra ubicado en América Latina, donde el estatismo, el colectivismo y las distintas vertientes del socialismo han penetrado con agudeza sin ningún tipo de resistencia.

Lo que ha hecho Javier Milei no tiene comparación histórica, no porque puntee en unas elecciones presidenciales, no porque la derecha no haya ganado nunca antes el poder, sino por la forma en que lo ha hecho: con un discurso completamente transparente en el que dice que se acabarán los subsidios, las cuotas del Estado, la redistribución de la  riqueza, y que, a partir de ahora, cada quien tendrá que trabajar para ganarse el pan. ¿Acaso en el pasado hubo algún candidato capaz de llegar al poder prometiendo a su población que se acabarían los regalos del Gobierno?

El libertarismo ha sido, probablemente, una de las vertientes ideológicas menos atractivas en los últimos siglos: permitir al mercado resolver problemas complejos y que sean los privados los encargados de dirimir los conflictos de la sociedad, no es en sí algo que anime demasiado a la población. Difícilmente pueda haber un populismo electoral que consista en decirles a las personas: “A partir de ahora olvídate de que el Estado te va a mantener, ve y trabaja”, lo cual es precisamente lo que Javier Milei ha hecho, y, para sorpresa de muchos, está funcionando. 

Ciertamente ese primer gran paso, el de triunfar en las elecciones primarias, le brinda no solo a Javier Milei, sino al resto del continente y también al mundo una ruta para derrotar a la izquierda en las elecciones; la fórmula es tan compleja como sencilla: hablar con honestidad, no guardarse nada, mostrar la hipocresía y corrupción de los socialistas, que usan el poder para ganar más poder y dinero y, por supuesto, demostrar cómo se puede revertir esta situación. 

En las últimas semanas otros países de América Latina han enfrentado procesos electorales. En el caso de Guatemala, el progresista Bernardo Arévalo triunfó tras enfrentarse en la segunda vuelta a la comunista Sandra Torres; en ese momento los guatemaltecos se vieron ante la falsa disyuntiva de votar entre la extrema izquierda y la izquierda. Ecuador, por su parte, enfrentará ahora un proceso similar, en el que la candidata del correísmo de extrema izquierda, Luisa González, se opondrá al candidato de centro izquierda Daniel Noboa. La razón de ello es que en nuestro continente no se han forjado verdaderos liderazgos de derecha, que comunicacionalmente  logren explicarle a la población el desastre del Estado pather familias y redistribuidor de riquezas, lo cual termina siempre abriendo la puerta a que las batallas entre izquierdas moderadas y radicales sea el pan de cada día en nuestros países. 

Para nuestra fortuna, la llegada de Javier Milei puede brindarnos un mapa conceptual sobre la forma de enfrentar, discursiva y políticamente, los movimientos colectivistas y populistas que usan el poder del Estado y todos sus recursos para avasallar a todo aquel que busque para sus países modelos políticos donde imperen la ley, la libertad económica, la libertad de discurso, la democracia, la seguridad jurídica y, por supuesto, el sentido común, ese que se ha ido perdiendo en las sociedades occidentales. 

Si hoy en Australia, Estados Unidos, Argentina, Chile, Brasil, Venezuela, Colombia, México y pare de contar se pide a gritos que aparezca un liderazgo como el de Javier Milei, es porque evidentemente hay un vacío por llenar, hay millones de ciudadanos que no se sienten representados, que quieren un cambio, que necesitan a alguien aguerrido para enfrentar las mentiras de la izquierda, y, de momento, no han dado con ese liderazgo que los pueda ayudar a liberarse del yugo del estatismo que cada vez más cercena nuestras libertades individuales, económicas y vitales.

 La victoria de Javier Milei en las elecciones presidenciales de Argentina no sería un triunfo exclusivo de los argentinos, sería un triunfo para todas las personas del mundo que creen en las ideas de la libertad y que piden a gritos un cambio para sus naciones. Ojalá que en octubre Milei pueda finalmente ponerse la banda presidencial y pueda liderar un cambio ideológico, cultural, político y económico que permita que América Latina, finalmente, deje de ser una región tercermundista para dar el salto y convertirse en una región desarrollada.